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Un puesto de trabajo por milímetros

   
   

 

«El 30 de enero de 1982, el municipio sevillano convocó oposiciones para cubrir 84 plazas vacantes en el cuerpo de Policía Municipal. Uno de los requisitos exigidos era que las mujeres que quisieran acceder debían tener una talla no inferior a 1,63. Cristina Gómez fue admitida, y superó brillantemente todas las pruebas intelectuales, pero cuando se la talló al final de la oposición el resultado dado a conocer por el tribunal fue 1,62, por lo que quedó excluida para cubrir la plaza La opositora no estuvo de acuerdo con la medición, y aportó un certificado del Colegio de Médicos en el que se afirmaba que su talla era de 1,640, por lo que solicitó que fuera tallada de nuevo. El tribunal accedió y el resultado volvió a ser de 1,628, porque definitivamente fue eliminada. ¿Se trataba de un chanchullo municipal?. 

La frustrada opositora sospechó que era víctima de una oscura maniobra, e interpuso un recurso contencioso-administrativo ante la Audiencia Territorial de Sevilla. La prueba fundamental solicitada era determinar la auténtica talla de la recurrente, que, por acuerdo de la Sala, se realizó el 30 de noviembre de 1984. Un médico forense designado por la Audiencia midió a Cristina dos veces, y el resultado fue de 1,633 metros, es decir, el mínimo exigido. Y el 14 de enero de 1985 la Sala sentenció que el Ayuntamiento de Sevilla debe admitir como policía municipal a Cristina Gómez.»

Heraldo de Aragón, 22 febrero 1985

  

 

 

 

(c) José María Sorando Muzás

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