INICIO

Poesía y Matemáticas

 

 

PERSECUCIÓN

La paz del verde valle,

el aire fresco y grato,

el rumor de una fuente,

el gorjeo de un pájaro,

nos hace que olvidemos

que entre silvestres flores

la lucha por la vida

forja dramas atroces:

Saltando entre matas,

seguido de un perro,

a su madriguera

volaba un conejo.

Con doscientos saltos

se verá seguro

y lleva cincuenta

de adelanto al chucho.

-¡Corre, corre, corre!...

¡Rápido, conejo!

Tú das cuatro saltos

mientras tres da el perro:

Mas ¡ay! desdichado,

justo es tu temor:

cuanto tú en tres saltos

hace el perro en dos.

¡Oh, intrigante caso!

¡Oh, destino incierto!

¿Podrá o no salvarse

el débil conejo?

 

   
 

 

José María Sorando Muzás

jmsorando@ono.com