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Poesía y Matemáticas

 

 

 

LÍMITE

Esfera ceñida de esferas que no pueden

escapar de la esfera única.

Manos esféricas ciñéndose a unas piernas

que se abrazan redondas, perfectísimas.

Si esta esfera que soy ya, que fui yo siempre,

desgajara de sí un anillo y lo arrojara,

se caería

cogido por un extremo, prolongándose

hasta pisar el polvo.

Ondularía siglos, y su música

subiría por temblores a la esfera

que le retiene siempre jamás, tan suyo.

Sería vertical, hasta que un siglo

la curva reclamara ser redonda

desde un albor sin ritmo. Subiría

otra vez a ser anillo, anegándose

por amor de querencia inmarchitable,

en la esfera total.

Yo he sido anillo,

tembloroso al caer, y erguida

me dejaba correr desde los tiempos...

Mas la esfera sintió que al fin mi esencia

debía descansar en lo redondo.

Carmen Conde

  

   
 

 

José María Sorando Muzás

jmsorando@ono.com