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HISTORIA

 

HYPATIA DE ALEJANDRÍA

 

Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre las fechas de su nacimiento, 355 ó 370; ni tampoco de su muerte, 415 ó 416. Su padre, el  filósofo y matemático Teón, quiso educarla desde pequeña como un “ser humano perfecto”, adiestrándola en el ejercicio físico e intelectual; algo inusual en una época, que en este aspecto había de durar tantos siglos, en que las mujeres estaban relegadas al cuidado del hogar. Según su biógrafo  Sócrates Escolástico (s. IV-V):

"la belleza, inteligencia y talento de esta gran mujer fueron legendarios, superó a su padre en todos los campos del saber, especialmente en la observación de los astros".

Se formó como científica en el Museo, institución para la investigación y la enseñanza dirigida por Teón que albergaba la Academia y la Biblioteca del Serapeo, sucesora de la Gran Biblioteca de Alejandría devastada a finales del s. III. Hypatia formó parte del Museo hasta su muerte, llegando incluso a dirigirlo alrededor del año 400. Se mantuvo célibe para conservar su libertad y dedicarse íntegramente al estudio. Dice el mismo cronista:

"Heredera de la escuela neoplatónica de Plotino, explicaba todas las ciencias filosóficas a quien lo deseara. Con este motivo, quien deseaba pensar filosóficamente iba desde cualquier lugar hasta donde ella se encontraba... pero además de saber filosofía era también una incansable trabajadora de las ciencias matemáticas"

Su saber también llegaba al ámbito práctico: en una carta, su discípulo el arzobispo Sinesio de Cirene le pedía consejos para la construcción de un densímetro y un astrolabio.

Aunque se han perdido sus escritos, se le atribuyen frases como ésta:

“Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de forma errónea es mejor que no pensar”

Los cristianos habían pasado de perseguidos a perseguidores. En el año 380, Teodosio el Grande había proclamado al Catolicismo como única religión oficial del Imperio Romano, mediante el Edicto de Tesalónica. En 391, instigado por Teófilo, patriarca de Alejandría, dictó un decreto de prohibición del paganismo en Egipto.

Teófilo identificaba la sabiduría que albergaban el Museo y su biblioteca con el paganismo y se propuso erradicarla. En 391, promovió una revuelta en la que fue arrasada la Biblioteca del Serapeo, en cuyo solar erigió una iglesia dedicada a San Juan Bautista. Se registraron enfrentamientos sangrientos. Algunos académicos abrazaron el Cristianismo por conveniencia. Hypatia continuó impartiendo sus enseñanzas y vistiendo la túnica de los filósofos. En 412, a la muerte de Teófilo, le sucedió en la sede alejandrina su sobrino Cirilo (después San Cirilo, Padre de la Iglesia), quien pronto mostró una intransigencia superior a la de su predecesor, expulsando a judíos y novacianos (cristianos “herejes”). Se sabe que tenía una guardia personal de 500 monjes, los “parabolani”.

Cirilo mantuvo una lucha política con el prefecto Orestes por detentar el poder en Alejandría. Orestes también era cristiano, pero de talante moderado: asistía a las clases de Hypatia y esa influencia la condenó, pues Cirilo la veía como un obstáculo para sus pretensiones. En 415 ó 416, sus exaltados seguidores asesinaron a Hypatia. De su muerte brutal escribe el citado Sócrates Escolástico, historiador griego de la iglesia cristiana:

"Algunos de ellos [los cristianos], cuyo cabecilla era un lector llamado Pedro, corrieron a toda prisa empujados por un ardor salvaje y fanático, la asaltaron cuando ella volvía a  casa, la sacaron de su carro y la llevaron a la iglesia llamada de Cesarión, donde la desnudaron completamente y la mataron con escombros de cerámica [1]. Después de descuartizar su cuerpo, llevaron sus trozos al Cinarión, y allí los quemaron. Este asunto constituyó un gran oprobio, no sólo para [el patriarca] Cirilo sino para el conjunto de la Iglesia Alejandrina"

La matemática

Pero centrémonos en la faceta matemática de Hypatia [2]. Se le atribuyen cuatro obras, hoy desaparecidas, todas ellas entorno a los trabajos de anteriores matemáticos alejandrinos: unos comentarios a la Arithmetica de Diofanto (s. III) en 13 libros, un tratado de divulgación de Las Cónicas de Apolonio de Perga (s. III a.C.) en 8 libros, un comentario al libro III del Almagesto de Tolomeo (s. II) y un Canon Astronómico. Además, junto a su padre escribió un tratado sobre la obra de Euclides (s. III a.C.).

Según la Suda, enciclopedia bizantina del s. X, en el comentario a la obra de Diofanto mostraba que la aritmética es más que cálculo e incluía nuevos problemas y soluciones que fueron incorporadas a los manuscritos originales. Otra aportación suya fue demostrar la generalidad e indeterminación del problema de las ecuaciones diofánticas por sustitución de valores numéricos desconocidos que no están relacionados y que no son múltiplos, potencias, raíces cuadradas o fracciones de los originales.

El texto de Hypatia sobre Las Cónicas de Apolonio era una vulgarización del mismo con fines didácticos. Con su muerte, las secciones cónicas cayeron en el olvido hasta el siglo XVII en que fueron retomadas por Desargues (1595 – 1662) y Pascal (1623 – 1662).

Teón había titulado una de sus obras: Comentario de Teón de Alejandría al tercer libro del Sistema Matemático de Tolomeo. Edición controlada por la filósofa Hypatia, mi hija. Parece ser que, como resultado de su crítica matemática a la obra de Tolomeo, Hypatia mantuvo la tesis del heliocentrismo frente al geocentrismo tolemaico. Volvió a calcular las tablas de valores para los movimientos de los astros que había descrito Tolomeo y fruto de ello escribió el Canon Astronómico.

Hypatia fue heredera y continuadora de una gran tradición matemática. Según Carl G. Boyer:

“No ha habido nunca otra ciudad que haya sido el centro de la actividad matemática durante un período tan largo como lo fue Alejandría desde los días de Euclides (hacia el 300 a.C.) hasta la muerte de Hypatia (hacia el 415)”.

Para algunos historiadores este hecho trágico marca el final de una época, el final de la Matemática antigua; pero no así de la tradición helénica, que en otros ámbitos aún se extiende hasta el s. VI.

Publicado: 7 de octubre de 2009

Este texto forma parte de un artículo de próxima publicación en la revista SUMA.

 

[1] Con conchas de ostras, según otros. Nos hacemos eco de la traducción publicada por Ángel Requena Fraile en El irresistible hechizo de Hipatia de Alejandría. Suma nº 47, pp. 112 a 114.

[2] Resumimos la información dada por María Molero Aparicio y Adela Salvador Alcalde en su documentado artículo sobre Hypatia publicado en el portal Divulgamat (www.divulgamat.net).

 

    

 

Hypatia de Alejandría según la película Ágora (Alejandro Amenábar. 2009)

 

 

José María Sorando Muzás

jmsorando@ono.com