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Curiosidades

 

 

Simetría y belleza

 

En abril de 2012, apareció en muchos diarios el rostro de esta joven británica de 18 años llamada Florence Colgate por haber sido elegido como el rostro más bello del Reino Unido, entre 8.000 candidatas que debían concursar sin maquillaje y sin haber recibido cirugía estética.

Los titulares decían cosas como: "la mujer con la cara más bella, matemáticamente", en referencia a los cánones clásicos sobre relaciones entre distancias faciales. A lo largo de la historia, se han postulado muchas de ellas. Por ejemplo: la presencia del número de oro, phi = 1,61803..., como cociente entre la anchura de la boca y la de la nariz, o entre las distancias comprendidas desde el pelo de la frente hasta la base de la nariz y entre ésta y la barbilla, etc.

Y también se leía en titulares: "Si la belleza es la simetría absoluta, este joven es técnicamente perfecta". Noticia: ABC  25-04-2012.

Sobre la atracción que ejerce la simetría, ya no sólo de modo cultural sino hasta genético, hay un célebre artículo de Anders Pape Moller, La Naturaleza prefiere la simetría. (Mundo Científico 187, pp. 48 a 53. 1998) según el cual los seres vivos hacen de la simetría un mecanismo de selección, asociando a ella un mejor capital genético para las futuras generaciones.

Volviendo al caso de la guapa británica, tenemos una manera sencilla de valorar el grado de simetría de su rostro. Basta usar para ello un programa del tipo Paint y con él simetrizar las mitades izquierda y derecha de su rostro. Éstos son los resultados:

 

Cuanto más simétrico sea el rostro de una persona, más reconocible será su identidad en estos fotomontajes y, a la vez, menos diferencia habrá entre ellos. Juzguen vds... En mi opinión, la chica es bastante reconocible en ambos casos, aunque hay diferencias entre las dos imágenes, fundamentalmente derivadas de la dispar anchura de los dos lados del rostro, algo que a todos nos sucede.

Como elementos de contraste necesario para una mejor valoración de la hipótesis que asocia belleza con simetría, tomemos otro rostro joven, masculino en este caso, que según los gustos actuales, podemos calificar de "normal".

Sometámoslo a las mismas simetrizaciones de sus semirrostros izquierdo y derecho.

En este caso se advierten mayores diferencias que antes: de la imagen original con cada una de las transformadas y de éstas entre sí. Así se puede observar si nos fijamos en las orejas, ojos, nariz y boca.

Lo anterior no sirve como prueba científica de nada, siendo tan solo dos ejemplos particulares, aunque sí como divertimento y base para pensar un poco sobre la tan extendida asociación entre simetría y belleza.

 

 

José María Sorando Muzás

jmsorando@ono.com