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NÚMEROS TRASCENDENTES

 

En Matemáticas se llama números trascendentes a aquellos números irracionales que no son raíces de ningún polinomio no nulo con coeficientes racionales. Los números que sí son raíces de tales polinomios se llaman números algebraicos.

Fue Joseph Liouville quien, en 1844, probó la existencia de números trascendentes. En 1873, Charles Hermite demostró que el número e es trascendente. En 1882, Carl Louis Ferdinand von Lindeman hizo lo propio para el número pi. Como los únicos números construíbles con regla y compás son los algebraicos, la demostración de la trascendencia de pi supuso a su vez la demostración de la imposibilidad de la cuadratura del círculo.

Pero, en términos generales, no matemáticos, se dice trascendente de algo que es muy importante por sus posibles consecuencias. Y en este otro sentido, desde luego que también hay números trascendentes en los contextos sociales: en lo económico, en lo político, en lo bélico, en lo deportivo, etc.

Del número pi se ha ocupado el Cine abundantemente (ver artículo: A vueltas con pi), pero, en el segundo sentido apuntado, ¿se ha ocupado de esos otros "números trascendentes"? También hay ejemplos de ello. Veamos dos casos.

La última noche (2002) es una buena película, dirigida por Spike Lee. Se narra un día importante en la vida de Monty Brogan (interpretado por Edward Norton), la víspera de su ingreso en prisión, condenado a 7 años de cárcel por narcotráfico. Es un día de reencuentro con el padre, la novia y los amigos. Entre éstos está Jacob (Philip Seymour Hoffman), un broker de Wall Street a quien conocemos en el alocado ambiente de trabajo de su oficina. Se espera que se haga público un número del cual dependen grandes inversiones, un número trascendente para los negocios millonarios que allí se fraguan. Curiosamente, el número esperado es también trascendente a nivel social, pues se trata del número de nuevos parados en el último mes. Pero esta otra trascendencia no preocupa en el ambiente de los brokers; de hecho, por sus reacciones, vemos que la mayoría de ellos desea que el número sea alto.

 

En esta película hay otra curiosa escena a propósito de los percentiles: enlace.

The Numbers Station (2013) es un thriller dirigido por Kasper Barfoed, todavía no estrenado en España. Su protagonista, Emerson Kent  (John Cusack), es un agente de la CIA  que queda conmocionado anímicamente cuando, en el curso de una misión, tras asesinar a un hombre en su casa, la hija de éste sale tras él gritándole: "¿Por qué lo has hecho?". Por ello, el agente es sometido a un test de evaluación sobre su aptitud para continuar con misiones de campo ("en el campo", leeremos en los subtítulos de una floja traducción). Como argumento exculpatorio para quienes asesinan cumpliendo órdenes, se le dice que toda la información de cada caso es procesada informáticamente y el ordenador toma la decisión siguiendo algoritmos. Al final, matar o no matar, es cuestión de ceros y unos...

 

Como trato de favor de su jefe, Emerson dispone de una nueva oportunidad de continuar con el trabajo, aunque en una misión aparentemente gris. Deberá custodiar a Katherine (Malin Ackerman), una joven y talentosa cifradora de códigos que debe recibir de la Central y emitir a los agentes órdenes por radio. Lo harán desde una abandonada base militar en el Reino Unido, donde ambos quedan recluidos y solos por periodos de 72 horas, protegidos del exterior por varias barreras de seguridad. Se trata de órdenes sobre misiones secretas, de contenido desconocido para ellos, cuya transmisión por cualquier otro medio es más vulnerable. El código que se utiliza consiste en secuencias numéricas.

El último comentario de Katherine apunta hacia "movimientos de tropas en Afganistán" y "formación táctica a largo plazo". Pronto va a conocer que esos números manejan una realidad más sórdida y sangrienta. Al reincorporarse al siguiente turno, Emerson y Katherine descubren que la pareja que les precedía ha sido asesinada tras ser obligados a emitir órdenes falsas a 15 agentes. Katherine se propone entonces enviarles contraórdenes de anulación, para así evitar los previsibles desastres en ciernes. Pero surge la dificultad de descifrar los mensajes enviados y se nos habla de cómo se realiza su encriptado.

Katherine resolverá el problema desde el sentido común. Sus nuevas órdenes dirán, simplemente: "Anterior orden anulada".

Los agentes enemigos que dieron muerte a la anterior pareja en la base regresan para acabar con Emerson y Katherine. La trama de la película se centra ya en la lucha de éstos por la supervivencia y su huida, primero frente a esos enemigos, pero luego, también, frente a la propia CIA, que ha decidido la muerte de Katherine por haber pasado de ser una mera transmisora de mensajes  a ser alguien que "sabe demasiado". Alguien que se ha asomado al abominable contenido de esos números portadores de muerte, números con una especial trascendencia.

 

 

  

  

 

 

       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(C) José María Sorando Muzás

jmsorando@ono.com