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Matemáticas y Cine

 

  

EL MÉDICO

Ficha técnica.- Título: El médico (Der Medicus - The Physician). Director: Philipp Stölzl. Actores: Ben Kigsley, Tom Payne, Stellan Skarsgärd, Olivier Martinez, Emma Rigby, Michael Jibson, Elyas M´Barek, Makram Khoury, Dominique Moore y Fahri Yardim. Guión: Jan Berger (según la novela de Noah Gordon). Música: Ingo Frenzel. Producción: UFA Cinema/ ARD Degeto Film/ Beta Cinema. Alemania 2013. Distribución: DeA Planeta.

Argumento.-

Robert Cole es un joven pobre inglés del s. XI que trabaja como aprendiz de un barbero cirujano ambulante que tiene más de embaucador que de sanador. Pero Cole, influido por la muerte de su madre, desea ser un verdadero médico que ayude a la gente. Escucha que en la lejana Isfahan, capital de Persia, reside el mejor médico del mundo, Abu Ali ibn Sina, más conocido en Occidente como Avicena (980-1037). Sus vastos conocimientos en todas las ciencias deslumbraron a los  hombres de su tiempo.

Cole decide emprender un viaje de más de 1 año, hasta Isfahan, donde quiere aprender las enseñanzas de Avicena. Sabe que como cristiano no podrá viajar por tierra de musulmanes, así que se hace pasar por judío, mediando para ello una autocircuncisión.

Tras muchas penalidades, consigue su objetivo y se incorpora a la escuela filosófica de Avicena, donde llegará a superar a su maestro en conocimientos médicos, gracias a sus investigaciones clandestinas sobre el cuerpo humano sin tener en cuenta tabúes religiosos. Cuando en la Europa medieval impera el oscurantismo, en Isfahan ya se conoce la anestesia o se opera de cataratas. En la película, Cole alcanza un gran éxito al operar de apendicitis ("Mal del costado") al Sha reinante.

Pero el fanatismo religioso de los ulemas se opone a aquel ambiente de tolerancia y convivencia con los judíos, así como, muy en especial a la Escuela de Avicena.  Los fundamentalistas islámicos colaboran con la invasión de las hordas selyúcidas, con el objetivo de poner fin a todo lo que Isfahan representa.

Comentario.-

El guión se aparta mucho de la novela de Noah Gordon, un best seller mundial, y recuerda en cierto modo al de Ágora (Alejandro Amenábar 2008). En la Isfahan del s. XI, como en la Alejandría del s V,  se cultiva el pensamiento libre, leyendo a los clásicos griegos e interrogándose a la vez sobre el Universo y sobre el ser humano. Recordemos que a estos sabios se les llamaba filósofos y que "Filo-sofía" significa "Amor a la sabiduría". En ese concepto no cabía la especialización y entraba todo saber: medicina, poesía, astronomía, matemáticas, física, etc. En ambas ciudades y épocas, como hoy mismo sucede en tierras no lejanas de aquellas, el fanatismo religioso aplastará el conocimiento, subversivo para quienes quieren mantener su poder a través del oscurantismo y el miedo.

En ese concepto amplio de la ciencia, entendida como un saber global, se inscribe la escena de observación nocturna de las estrellas a cargo de Avicena y sus alumnos, muy parecida a otra de Ágora.

Avicena: Imaginad las esferas del Universo como círculos concéntricos que se mueven unos dentro de los otros. El gran Aristóteles afirmaba que la fricción provocada por ese movimiento genera un sonido al que denominó la música de las esferas. En ocasiones, si la noche es muy tranquila, y se presta mucha atención, el oído humano es capaz de percibirlo.

En ese momento, un alumno dice: "maestro, lo oigo". Se trata de una broma de otro alumno que pasa la yema del dedo por la boca de una copa. La música de las esferas es uno de los mitos generados por el idealismo platónico. Más adelante:

Avicena: He calculado as órbitas de esas estrellas y planetas y llenado tomos con cálculos. Y apenas he arañado los verdaderos secretos de la Creación.

Cole: ¿No os frustra saber que es mucho lo que desconocemos?

Avicena: No. Me provoca asombro. El mundo sería gris y tedioso si no existiera el misterio.

Esa confesión de la pequeñez del propio conocimiento frente a cuanto queda por descubrir, en boca de la persona más sabia de su tiempo, recuerda a la confesión que 700 años más tarde haría Isaac Newton (1642-1727): "No sé lo que parecerá a los ojos del mundo, pero a los míos es como si hubiese sido un muchacho que juega en la orilla del mar, y se divierte de tanto en tanto encontrando un guijarro más pulido o una concha más hermosa, mientras el inmenso océano de la verdad se extendía, inexplorado, frente a mí".

Los selyúcidas provocan una epidemia de peste bubónica en Isfahan. La Escuela de Avicena se transforma en hospital donde se atiende a los enfermos. Vemos a Avicena llevando una rudimentaria estadística de las muertes marcando en la pared una raya para cada una de ellas.

Avicena: Ya son 113 las muertes que hemos tenido y, extrapolándolo a toda la ciudad, podríamos hablar de 1.000 fallecimientos diarios.

La extrapolación matemática consiste en estimar el valor de una variable más allá del intervalo de observación. Los métodos de extrapolación se desarrollaron siglos más tarde (con Newton, Lagrange y Richardson), por lo que el uso de ese término por Avicena resulta anacrónico.

Cole deduce que el mecanismo de propagación de la peste son las pulgas, que la transmiten de las ratas a los humanos. Tras la muerte de los enfermos las pulgas buscan el calor de los vivos, infectándolos. Junto a sus compañeros se dedican a quemar los cadáveres y a exterminar las ratas, con lo que la epidemia comienza a remitir.

Dice Wikipedia: "En el Canon de medicina (1020), Abū Alī ibn Sīnā (Avicena) expuso que la secreción corporal está contaminada por cuerpos terrenales exteriores sucios antes de estar infectado. También descubrió la naturaleza contagiosa de la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, e introdujo la cuarentena como una manera de limitar la propagación de enfermedades contagiosas". Siendo hechos notables en su tiempo, parece que estos descubrimientos quedan todavía lejos de la eficacia contra la epidemia exhibida en la película.

Sea como fuere, la epidemia remite y vemos de nuevo la estadística en la pared.

Alumno: "Alabado sea Alá. Hoy 110, 3 menos que ayer. Las muertes van disminuyendo.

Entonces, dibuja un contorno que encierra las barras donde se apilaban las rayas usadas para registrar las muertes. ¡Ha "inventado" el histograma!

El médico es una película entretenida, que enaltece el valor de la investigación científica. Razón por la cual resulta estimable, a pesar de posibles anacronismos e infidelidades a la novela original.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

Avicena en Moscú

(Jardín de las Estatuas) 

 

(C) José María Sorando Muzás

jmsorando@ono.com