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Matemáticas y Cine

 

 

 CURIOSOS MATEMÁTICOS

Hay un tópico sobre los matemáticos, que tiene su reflejo en el cine, según el cual son personas dominadas por sus obsesiones intelectuales. Unas veces se los presenta distraídos o ausentes (Perros de paja); y otras veces, incluso con serios problemas mentales (Pi, Una mente maravillosa, Proof, etc).

Hay excepciones donde los matemáticos aparecen como personas sujetas a las mismas pasiones y emociones que cualquier mortal: amorosas (Enigma) o sociales (Lecciones inolvidables). Pero siempre sin abandonar la seriedad que se les supone.

Resultan por ello curiosas las dos siguientes apariciones de matemáticos en situaciones triviales o hilarantes, en sendos filmes de Hollywood.

En Extraños en un tren (Strangers on a train, 1951) de Alfred Hitchcock, Guy Haines, el protagonista, encuentra en el tren a un hombre de aspecto profesoral, trajeado y con pajarita. El hombre está evidentemente borracho y canta:

- Un hombre tenía una cabra. Era su cabra, sí que lo era. Él la quería, la quería mucho…

Se establece un corto diálogo entre ambos:

- Me llamo Collins, profesor en Delaware. Acabo de hablar en Nueva York sobre la Integración. En Cálculo Diferencial se da una función y se obtiene el diferencial. ¿Entiende?

- Sí, entiendo.

El profesor le mira con cara de extrañeza.

- ¿De verás? ¡Bah!

Y sigue cantando:

- Un hombre tenía una cabra…

 

En El aviador (The aviator, 2004) de Martin Scorsese, el magnate Howard Hugues, productor de cine, comparece ante el Comité de Censura, acompañado por un individuo también con el aspecto profesoral que se supone a los científicos. Toma la palabra el presidente del comité:

- He revisado la película titulada El Forajido y puedo afirmar de forma categórica que nunca había visto nada tan inadmisible como las imágenes de las mamas del personaje llamado Rita. A lo largo de la película, las susodichas mamas, que son asaz grandes y prominentes, se insinúan con descaro. Por ello he concluido que a la película le mueve sólo un interés lascivo y que habría que negarle el sello de aprobación. ¡Será posible, Señor Hugues!…

Le responde Hugues:

- La cuestión actual gira en torno a las mamas de la Srta. Russell. Vd. las considera muy prominentes. ¿Más prominentes que otras mamas que han aparecido en la pantalla? Espero disipar esa idea.

Hugues se levanta y descubre una serie de grandes fotos de actrices, hasta el momento tapadas por telas.

-Jane Harlow, Anne Sheridan, Claudette Colbert, Rita Hayword, Betty Gable y la encantadora Jane Russell. Todas las fotos corresponden a películas que obtuvieron el sello de aprobación; y todas contenían mamas. Solicito la colaboración del profesor Lazslo Branson de la universidad de Columbia.

El Dr. Branson es un matemático de cierto renombre y va a demostrar, con la ciencia en la mano, que la susodichas mamas no son más prominentes que las de cualquiera de las otras actrices. ¿Doctor?

El profesor se dirige hacia las fotos, cuando se le acerca otro hombre para entregarle un aparato:

- Olvidaba su calibrador.

Empieza la disertación ante la primera foto, calibrador en mano.

- Caballeros, primero procedamos a denominar a esto prueba mamaria número 1. Comprobaremos con exactitud que la longitud del escote, con su permiso señora (hace una reverencia a la foto), es de 13,5 cm.

Si pasamos a la prueba mamaria número 2…

Se pierde la voz y cambia la escena, mientras el matemático sigue resolviendo este curioso “problema de senos” ajeno a la trigonometría.

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

         

 

 

 

 

(C) José María Sorando Muzás

jmsorando@ono.com