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EL CONTRATO DEL DIBUJANTE

 

Ficha técnica.- Título: El contrato del dibujante (The Draughtsman's Contract). Director: Peter Greenaway. Productor: David Payne. Guión: Peter Greenaway. Actores: Janet Suzman, Antony Higgins, Hug Fraser, Dave Hill Heil Cunningham, David Meyer, David Gant y Anne-Louise Lambert. Fotografía: Curtis Clark. Producción: British Film Institute y Channel Four. Música: Michael Nyman. Distribución: United Artists. Reino Unido 1982.

Argumento.- En el verano de 1694, el afamado dibujante Sr. Neville es invitado a una aristocrática reunión en la finca de Compton Anstey propiedad de Mr. Herbert, un rico terrateniente, junto a otros miembros ociosos de la clase alta. El ambiente es banal, dominado por la ambición y la crueldad, con aceradas indirectas y murmuraciones entre unos y otros.

Debiendo realizar su marido un viaje a Southampton, la Sra. Herbert intenta convencer a Neville para que en ausencia de aquel realice 12 dibujos de la hacienda con los que sorprender a su regreso al Sr. Herbert y, tal vez, lograr reconducir sus deterioradas relaciones conyugales. Ante la inicial negativa de Neville, la Sra. Herbert insiste. Para persuadirle, le propone y ambos firman un contrato en el que se fija una cantidad económica y el acatamiento a las normas que fije el dibujante para mejor realizar su trabajo. Pero además, la dueña de la casa acepta la cláusula de mantener cada día un encuentro íntimo con Neville y acceder a todas su peticiones.

Neville es detallista e incluye en sus dibujos con total fidelidad cuanto ve. Esa minuciosidad le hace dejar constancia de detalles inesperados, que pronto serán interpretados como pistas de una conspiración que se urde en aquel lugar. Esas pistas, junto al conocimiento íntimo (cuerpo y pensamientos) de la Sra. Herbert le llevan a una posición incómoda para todos. Aparece el cadáver del Sr. Herbert y comienza un juego de sospechas, intereses y trampas que conducirán a la destrucción de Neville y sus dibujos.

 

Comentario.-

Las películas del director británico Peter Greenaway son complejas, lo que le ha ganado la fama de pretencioso para algunos. Se caracteriza por la presencia de elementos recurrentes, como en este caso las frutas; las referencias mitológicas; algunos pasajes escatológicos; un barroquismo lleno de simetrías y detalles; los diálogos densos; y la envolvente música minimalista de Michael Nyman. De todo ello hay en El contrato del dibujante, una de sus obras más logradas.

Como se ha visto en otros artículos de esta web (ver: Estructura matemática), los directores de cine en ocasiones utilizan variados recursos matemáticos en películas que no hablan de Matemáticas: unas veces en el guión, otras en los escenarios o en las imágenes.  Entre ellos, quizás sea Greenaway uno de los más minuciosos en la estructuración matemática de sus películas, en un sentido más profundo que la simple numeración de las secuencias que hay en Conspiración de mujeres (Drawing by numbers. 1988) donde se van cantando los números desde el 1 hasta el 100. Dice Greenaway:

"Me interesa el orden, la simetría, la construcción matemática, y amo transferir sus principios al cine. Si uno considera cualquier secuencia del film como un número -usemos el ejemplo clásico de uno a diez-, se puede invertir el orden y partir del diez, o alternar los números pares con los impares. Ya ensayé utilizar esos grandes sistemas universales que son los números, el alfabeto y los colores. Amo ese género de contraposiciones porque permite una libertad artística muy grande. Y además, las matemáticas son una escritura más que un lenguaje. Estoy muy apegado a la noción de escritura universal” (entrevista por Eric Libiot).

El contrato del dibujante es fiel a dichos planteamientos. Trata fundamentalmente de la perspectiva, en dos sentidos: geométrico y psicológico; como técnica para la representación de la realidad y también entendida como el punto de vista que adoptamos ante ella. Además, destaca la presencia recurrente de la simetría. Hay geometría por lo tanto en el propio quehacer del protagonista, pero también en el esteticismo exhaustivo que caracteriza al director e  incluso en detalles de los diálogos. Veamos todo ello.

La técnica de dibujo que usa Neville es explicada así por Pilar Toro en su en el blog espiral cromática:

"se sirve de un atril cuadriculado a modo de diagrama (como la ventana de Durero vista en las imágenes adjuntas) y visor que permite trasladar la realidad al papel mediante las leyes perspectivas. Las medidas del visor son 5/3=1,666, presente en la serie Fibonacci que da origen a la proporción áurea. Él busca el encuadre adecuado, la simetría de las formas, luces y sombras, todos los detalles… recordando a cuadros de Caravaggio y paisajistas ingleses".

Neville va plasmando sobre su cuadrícula de forma minuciosa todos los aspectos de la realidad que ve, incluidos los elementos inesperados, dejados por descuido o como parte de un plan, que van a hacer que sus dibujos sean inconvenientes.

Es una realidad sujeta a un orden geométrico: construcciones y naturaleza ordenados según el gusto de la época, con setos recortados, estatuas y árboles dispuestos simétricamente

Neville es un virtuoso del dibujo y se siente orgulloso de su trabajo, que considera es fiel intérprete de la realidad. Eso le lleva a un comportamiento arrogante y vanidoso a los ojos del grupo de personajes inútiles e insidiosos que se alojan en Anstey, cuya enemistad ya tenía en un principio al ser alguien notorio por su trabajo y no por sus posesiones.

Pero el orgullo del artista tendrá su contestación por parte de la Sra. Talmann, hija de los Sres. Herbert, cuando le dice: "Representar la realidad que se ve no es plasmar todo lo que hay. Una persona inteligente va más allá". Declaraba el propio Greenaway: "... no hay una Historia, sino muchas historias". La película sigue dicho principio, sugiriendo varias interpretaciones al asesinato del Sr. Herbert: ¿ha sido parte de un plan de Neville para, tras poseer a su esposa, poseer sus propiedades?;  ¿ha sido ideada por Talmann, el yerno, para hacerse con la hacienda como tutor del futuro heredero (aún no nacido)?; ¿ha sido una venganza del secretario Noyes, quien pretendía a la Sra. Herbert?; ¿ha sido fruto del despecho de la Sra. Herbert ante el desprecio a que era sometida por su esposo? No se aclara cuál es la acertada (según yo he entendido...). Todos parecen sospechosos.

Pero, de modo análogo, también quedan en el aire varias interpretaciones sobre los extraños elementos aparecidos en los escenarios de los dibujos y en ellos plasmados: ¿son pistas de un asesinato  que Neville descubre antes que nadie?; ¿le incriminan a él mismo?; ¿proclaman ante todos la infidelidad de la Sra. Talmann?; ¿ridiculizan a su esposo por la ausencia de heredero?

Y, todavía hay más incógnitas relativas al por qué de la insistencia de la Sra. Herbert en que Neville realizase el encargo, llegando a ofrecerse a si misma (luego también lo hará su hija) en el pago: ¿para, como dice, buscar la reconciliación con Herbert?; ¿para que la Sra. Talmann quede fecundada y haya el esperado sucesor?; ¿para culpar a Neville del asesinato planeado?

La perspectiva con que unos y otros miran aquella realidad no es la misma.

En cuanto al gusto por la simetría, queda en evidencia en la composición de muchos de los planos (véanse los fotogramas que siguen), donde es frecuente la presencia de espejos, elemento generador de simetrías. A tal fin se aprovecha la disposición de las velas, elemento indispensable en escenas nocturnas ambientadas en aquella época.

Pero, además, la serie de 12 dibujos se ejecuta en dos tandas de 6 y 6. Al comenzar la segunda, la hija de la Sra. Herbert, la Sra. Talman, propone al Sr. Neville un segundo contrato, en cierto modo simétrico con el primero: en éste será Neville quien acceda a los deseos para el mayor placer de la Sra. Talmann, cuando en el primer contrato era la Sra. Herbert la que aceptaba otro tanto según los deseos de Neville.

Cabe también citar cierta simetría numérica: 13 son los personajes que se reúnen en Antley, 13 serán los dibujos de Neville (los 12 del encargo más un fatídico dibujo final), así como 13 son los encuentros íntimos de Neville y la Sra. Herbert (el último, fuera de contrato).

Cuando el Sr. Noyes, el secretario de los Sres. Herbert, conocedor del contrato y las infidelidades que conlleva, se siente amenazado por la sospecha del asesinato, propone a la Sra. Herbert "el placer de urdir una estrategia simétrica" que le coloque en una posición de ventaja.

Referencias matemáticas en los diálogos:

- Al tiempo de establecer el contrato, dice Neville: "Aumento mis honorarios en proporción a la expectativa de placer". Cabe suponer que en proporción inversa.

- Comentando la estética del jardín: "El ángulo entre las ramas y el tronco es demasiado agudo". Y más tarde: "Le hemos pedido (al jardinero) que suavice la geometría del jardín".

- En una de las espesas conversaciones que mantienen, donde cada frase va cargada, Neville dice a la Sra. Talmann: "Mi inocencia y mi arrogancia no son simétricas. ¿Cuál cree que es más pesada?"

- El Sr. Talmann alecciona así a su sobrino, de quien es tutor:

"El dibujo es una habilidad que no vale nada y en Inglaterra menos todavía. Si queréis entreteneros, os sugiero que mejor ocupéis vuestro tiempo co las Matemáticas. Y, quién sabe, quizás el apellido Talmann forme parte de la Royal Society".

Hay que decir que el personaje de Talmann es el de un inútil arrogante, conspirador e impotente, varias veces ridiculizado, de modo que no cabe esperar que su opinión sea la del director. Pero resulta curioso constatar que para un noble inglés del s. XVII-XVIII, la dedicación matemática era acreedora de respetabilidad y reconocimiento social. Recordemos que Isaac Newton fue Presidente de la Royal Society, distinguido con el título de Sir y considerado una gloria nacional, enterrado con honores de rey en la Abadía de Westminster. Aunque en el caso de Talmann sea banal, ciertamente por aquellos lares la ciencia gozó de una consideración bien diferente de la que recibió en el católico Imperio Español, algo que explica en buena parte el devenir de los siglos posteriores [1].

 

Cabe citar la curiosa presencia en varias escenas de un hombre-estatua que se disimula con el escenario, mudo testigo de cuanto ocurre; lo que, en onda matemática, podríamos llamar un elemento neutro en el drama y en el paisaje (véase en la imagen siguiente de la izquierda). Como curiosidad, a la derecha, otro ejemplo reciente de ocultación de una persona en un escenario.

[1] Carlos Elías (químico y profesor de Periodismo, autor de La razón estrangulada) dice: “Los anglosajones se han preocupado mucho en saber por qué fue Inglaterra y no España quien tomó el liderazgo mundial a partir del siglo XVII. Y fue porque ellos apostaron por las ciencias de la naturaleza y nosotros no. Ahora, ellos empiezan a temer que sean países como China o India los que estén apostando por la ciencia”.

  

  

 

       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(C) José María Sorando Muzás

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