Matemáticas en tu mundo

Matemáticas y Cine

 

 

WOODY ALLEN

 

Woody Allen, seudónimo de Allan Stewart Konigsberg (1935) visita la cartelera cada año con una nueva película y van 41. Son sus temas recurrentes: la religión, la muerte, el sexo, la neurosis, la dialéctica azar-destino y la búsqueda de una armonía confortable desde la que soportar la angustia de la lucidez. Como veremos a continuación, lo científico en general y lo matemático en particular, sin formar parte de sus temas centrales, aparecen tangencialmente varias veces en su obra. Son más de 20 pinceladas matemáticas donde, sin pérdida de la habitual acidez, parece advertirse una simpatía de fondo.

Dos de sus películas tratan un tema tan querido de la ciencia-ficción como son los viajes en el tiempo: El dormilón (1973), con un viaje al futuro, y Midnight in Paris (2011), con un viaje al pasado. Pero en ambos casos la vertiente de ficción científica es totalmente soslayada: en favor de lo cómico, en la primera, y en favor de lo poético, en la segunda.

Escenas matemáticas

En la filmografía de Woody Allen hemos encontrado dos escenas donde las Matemáticas son el tema central y la fuente directa de comicidad:

Una, en Días de radio (1987), un Woody niño se encuentra con el niño calculista prodigioso, famoso por su participación en un programa radiofónico, yendo ambos acompañados por sus padres:

Padre de Woody: Ése es un chaval de la radio, es uno de los "chicos geniales".

Madre de Woody: Disfrutamos mucho oyendo a su hijo por la radio. Es un genio.

Niño genio: Sí, tengo un 160 de coeficiente de inteligencia. Y eso es extraordinario, se mire por donde se mire.

Padre de Woody: Este es nuestro hijo. Saluda.

Woody: Hola.

Niño genio: Hola. Encantado de conocerte, aunque tal vez decir encantado sea realmente una exageración.

Madre de Woody: Su hijo es un genio en matemáticas.

Padre de Woody: Hey, rápido. ¿Cuánto es 1.754 dividido entre 13 millones, eh?... y este tonto no puede aprobar un sencillo examen de aritmética (señala a Woody).

Madre del niño genio: Bueno, si nos disculpa... (se despiden).

Madre de Woody: ¡Caray qué chaval, qué bien ha hablado!

Padre de Woody: ¿Por qué no eres así, ¿eh? ¿Por qué no puedes ser un genio? Te diré por qué. Porque siempre estás muy ocupado escuchando la radio. Por eso no eres un genio.

El protagonista sella así una enemistad duradera con las matemáticas.

Otra, la del especial reparto del botín en Granujas de medio pelo (2000) [1]:

 

Teoría de juegos y Azar

Varias de las películas de Allen insisten en presentar la vida desde un punto de vista afín a la Teoría de Juegos, donde la estrategia más ventajosa para todos (equilibrio de Nash) pasa por hacer algunas cesiones personales en un clima de tolerancia. Así se ve en Poderosa Afrodita (1995) donde al final los dos protagonistas viven felizmente por separado, cada uno con un hijo del otro sin que éste lo sepa; en Vicky, Cristina, Barcelona (2008) donde cada personaje sigue su estrategia de juego; y en Si la cosa funciona (2009) donde todas las parejas se redistribuyen hasta conseguir que "la cosa funcione" para todos.

En esa búsqueda de la felicidad también puede jugar un papel decisivo el Azar. En Match Point (2005) el futuro depende de la imprevisible caída de un anillo al ser arrojado y rebotar en una barandilla, al igual que el bote de una pelota de tenis sobre la red puede decidir un punto de partido. Como en el Efecto Mariposa, un hecho fortuito llegará a tener consecuencias decisivas.

La película comienza con el ir y venir de una pelota de tenis sobre la red, mientras la voz en off dice:

Aquel que dijo más vale tener suerte que talento, conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuántas cosas se escapan de nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea el borde de la red y durante una fracción de segundo puede seguir hacia delante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue hacia delante y ganas, o no lo hace y pierdes...

 

Varias veces se vuelve sobre la misma idea, como en este diálogo:

- Creo que es importante tener suerte en algo.

- Yo no creo en la suerte, creo en el trabajo duro.

- Sí, el trabajo duro es esencial, pero todo el mundo teme reconocer lo importante que es la suerte. Según parece, los científicos confirman, cada vez más, que toda la existencia es fruto del puro azar, sin un fin, ni designio.

En Si la cosa funciona (2009):

- Increíble. El factor azar en la vida es algo inconcebible. Tú entraste en mi mundo por un hecho casual en algún lugar del Mississipi, habiendo surgido yo de la conjunción de Sam y Etah Yelnikov, en el Bronx, décadas antes. Y por una concatenación astronómica de circunstancias, nuestros pasos se cruzan. Dos fugitivos en le vasto, oscuro, cruelmente violento, indiferente Universo.

enlace: https://www.youtube.com/watch?v=ZMLLpRjBB0M

El protagonista de Hannah y sus hermanas (1986) quiere adscribirse a una religión y, para escándalo de su familia judía practicante, va sopesando la probabilidad y la ganancia de cada una, recordando la situación a la famosa apuesta de Pascal, donde la fe se basa en la esperanza matemática.

También es un cálculo de probabilidades lo que sopesa Sonia (Dyane Keaton) en La última noche de Boris Grushenko (Love and Death 1975):

- Sonia, mañana voy a batirme en duelo...

- ... si por algún milagro no me matan, ¿te casarás conmigo?

- (Sonia, pensativa antes de responder) ¿Qué probabilidades crees que hay?

Detalles y personajes matemáticos

En La última noche de Boris Grushenko (Love and Death 1975), Boris habla de cada miembro de su familia. Al llegar a su abuela, dice que hacía los mejores blinis del mundo. La vemos en la cocina dar forma y tamaño a la pasta con modelos geométricos y fórmulas sobre una pizarra.

En A Roma, con amor (2012) se hace referencia a una película de título bien matemático. Los protagonistas salen del cine y en su fachada están los carteles de La soledad de los números primos (Saverio Costanzo. 2010). Se desarrolla este breve diálogo:

- No he entendido nada.

- Es lo que quería el director. Expresar lo incomprensible de la vida.

Uno de los personajes de A Roma, con amor (2012), la recién casada Milly, es una profesora de instituto que enseña Astronomía, de inicial apariencia cohibida que luego desmiente con su proceder. Pero no es el único personaje secundario matemático que aparece en la filmografía de Woody Allen. Ya en El dormilón (1973), Erno, un líder guerrillero, ha fascinado a Luna (Diane Keaton), la partenaire de Miles (Woody Allen) quien reacciona celoso por ello:

- Erno sabe lo que dice.

- ¿Por qué sabe lo que dice? ¿Porque es guapo ha de saberlo todo?

...

- Erno es arquitecto y además matemático.

- Sí, pero ¿puede hacer esto?

Entonces, Miles gira sobre si mismo terminando con un escorzo de ballet.

Diálogos

El recurso estelar de Woody Allen son los diálogos, ácidos e inteligentes. En ellos aparecen ocasionalmente referencias científicas y matemáticas. Recurre a los números, a los juegos lógicos y también a la simetría. Varias veces utiliza la cantidad y la medida como recursos para expresar situaciones jocosas sobre las obsesiones, debilidades y fracasos, tanto personales como de la pareja.

En Lily la tigresa (1966), atípica película cuyo rodaje no dirigió, pero que transformó totalmente cambiando el montaje y los diálogos de un film japonés, con un resultado delirante:

Intentando abrir una caja fuerte:

- Con un poco de dinamita será suficiente. Diez o doce mil kilos.

La experta va buscando los números de la combinación:

- Diez... veinte... treinta... cuarenta... cincuenta...

- ¡Abrevia, por tu madre, que los números son infinitos!

En Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar (1972):

- Si Su Majestad se entera de tu intento (de seducir a la reina), te cortará las piernas, los brazos y la cabeza.

- No está mal. De seis apéndices, cinco.

Los teléfonos móviles aún no habían irrumpido en nuestras vidas en 1972, así que Dick, personaje de Sueños de un seductor, como atareado hombre de negocios que siempre debe estar localizable, padece una curiosa "númerodependencia". Dice al teléfono:

- Te diré dónde puedes encontrarme. Estaré en el 3629296 por el momento. Luego estaré en el 6480241, unos 15 minutos. Luego estaré en el 7520420 y después en casa, 6214598. Sí, eso es. Adios.

Su esposa, que le ha escuchado:

- Hay una cabina telefónica en la esquina. ¿Quieres que baje a ver qué número tiene? Como pasarás por allí...

En El dormilón (1973):

Tras el despertar del protagonista, quien ha permanecido dos siglos hibernado...

- Cuesta creer que haya pasado 200 años  sin el acto sexual.

- 204, si cuenta mi matrimonio.

...

Cuando finge ser un cirujano que de dispone a la clonación de un individuo fallecido a partir de su conservada nariz...

- No tiene en cuenta lo que llamo el "efecto Pinocho", por el cual la raíz cuadrada de la proboscis es igual a la suma de las sinusias elevada a siete.

En La última noche de Boris Grushenko (Love and Death 1975):

Boris hace la instrucción como soldado a las voces del sargento.

- Un, dos. Un, dos. Un, dos.

- ¡Tres, tres! ¿Es que no sabe contar?

El gag anterior es casi idéntico a otro anterior de Sueños de un seductor. En aquel, la cuenta no era de pasos marciales sino de pasos de baile en una discoteca.

Boris es reclamado por Sonia, su novia:

- Bésame.

- ¿Qué beso quieres?

- El 8.

- El 8 es el 4 doble. Es fácil.

En un momento de duda enuncia este particular silogismo:

- ¿Qué diría Sócrates? Todos esos griegos eran homosexuales (...)

A. Sócrates es un hombre.

B. Todos los hombres son mortales.

C. Todos los hombres son Sócrates.

Así que todos los hombres son homosexuales.

Sonia atiende las dudas de su prima Natasha. La situación que ésta le presenta es digna de ser representada con un grafo...

- Yo estoy enamorada de Alexei y Alexei quiere a Alicia. Alicia es la amante de Lev. Lev ama a Tatiana. Tatiana ama a Simkhin. Simkhin me quiere a mí. Yo quiero a Simkhin, pero de un modo distinto a Alexei. Alexei quiere a Tatiana como a una hermana. La hermana de Tatiana quiere a la hermana de Trigorian como un hermano. El hermano de Trigorian es el amante de mi hermana, que le gusta físicamente pero no espiritualmente.

Sonia zanja el embrollo con este otro argumento con negaciones, inversiones y concatenaciones lógicas que terminan por enredarla a ella misma:

-  Natasha, amar es sufrir. Para evitar el sufrimiento no se debe amar, pero entonces se sufre por no amar. De modo que: amar es sufrir, no amar es sufrir y sufrir es sufrir. Si para ser feliz hay que amar, para ser feliz hay que sufrir, pero sufrir hace a uno infeliz. Por lo tanto, para ser infeliz uno debe amar; o amar para sufrir; o sufrir de tanta felicidad; y dejémoslo que es un lío.

- Yo no quiero casarme nunca, sólo quiero divorciarme.

 

En Annie Hall (1977):

- ¿Ha empezado ya la película?

- Hace unos 2 minutos.

- Pues nada, no entro. Ya sabes que me fastidia entrara a la mitad de la película.

- ¿A la mitad? Sólo nos perderemos los títulos y están en sueco.

...

- Tiene (el Guru Majarishi) millones de seguidores que atravesarían medio mundo sólo para tocar el dobladillo de su túnica.

- Debe ser un dobladillo tremendo.

...

Una pareja en la consulta del psicoanalista (por separado):

- ¿Con qué frecuencia hacen el amor?

- Él: Casi nunca, tal vez tres veces por semana.

- Ella: Constantemente, unas tres veces a la semana.

...

- Me acuesto con dos chicas  a la vez. ¿Te haces idea de las posibilidades matemáticas que eso permite?

En Manhattan (1979):

- ¿Cuántas veces puedes hacer el amor en una noche?

- Un montón.

- Pues mira, un montón es mi número favorito.

En Zelig (1983), dice un falso psiquiatra:

- Tengo un caso interesante. Estoy tratando dos pares de gemelos siameses con personalidades múltiples. Me pagan ocho personas.

En Broadway Danny Rose (1984):

- Sólo han dejado a un tipo fuera. Seríamos dos contra uno.

- Sí, pero te recuerdo que ese tipo tiene un hacha y, dentro de nada, tú y yo seríamos cuatro.

En Sombras y niebla (1991):

- En la Universidad nos enseñan Lógica, Matemáticas y cómo deprimirnos.

En Maridos y mujeres (1992):

- Entonces Einstein dijo: "Dios no juega a los dados con el Universo".

- No, solamente juega al escondite.

...

- Mi matrimonio estuvo muerto durante años. No sé por qué. Sí lo sé. Es la 2ª Ley de la Termodinámica. Tarde o temprano todo se convierte en una mierda. Así de claro.

En Misterioso asesinato en Manhattan (1993):

- ¿Con qué frecuencia harán el amor?

- Pues no sé... con su forma física, más a menudo que nosotros. No sé. Seguro que llegan a una vez por semana.

En Poderosa Afrodita (1995):

- He peleado en 16 combates y he ganado en todos menos 12.

- Impresionante.

...

- ¿Ha habido alguien en tu familia inteligente, muy listo?

- Sí, el hermano de mi padre, un psicópata violador. Se pasó más de la mitad de su vida en la cárcel. Una pena, porque era muy bueno en matemáticas.

...

- ¡Me ha dicho que no es virgen! ¡Se ha acostado con todo el mundo!

- Bueno, técnicamente no, no es virgen.

- Pero entonces, ¿cuántas veces no es virgen?

En Desmontando a Harry (1997):

- ¿Qué hay de malo en la Ciencia? Mira, yo entre el aire acondicionado y el Papa, prefiero el aire acondicionado.

En Granujas de medio pelo (2000):

- Mi marido Otto era disléxico y lo único que sabía deletrear era su nombre.

En Un final made in Hollywood (2002):

- ¡Cobraré el 0,1% cuando se haya recaudado el cuádruple del coste de producción!

- Eres un verdadero tiburón...

En Todo lo demás (2003):

- ¿Crees que la Física Cuántica es la respuesta? Porque… no sé. En el fondo, ¿de qué me sirve a mí que el tiempo y el espacio sean exactamente lo mismo? En fin, si le pregunto a un tío qué hora es y me dice que 6 kilómetros, ¿qué coño es eso?

En Scoop (2006):

- No olvide este número: 211612
- ¿Qué? Pero...
- 211612
- Vale, vale... usaré mis trucos nemotécnicos... 21... caballos azules... 16 reactores...y...y 12 enanos... girando.

En Si la cosa funciona (2009):

- Increible. El factor azar en la vida es algo inconcebible. Tú entraste en mi mundo por un hecho casual, en algún lugar de Mississippi. Habiendo surgido yo de la conjunción de Sammy Jetta Jeinnikov en el Bronx, décadas antes. Y por una concatenación astronómica de circunstancias nuestros pasos se cruzan. Dos fugitivos en el basto, oscuro... cruelmente violento e indiferente universo.

...

- He soñado contigo esta noche.

- Corta ese rollo. Boris también me ha dicho que ha soñado conmigo y me parece matemáticamente imposible que esté en dos sueños a la vez.

...

- ¿Conoces el Principio de Incertidumbre de Heisemberg?

- Sí, es como mi madre, que vive con dos tíos y cuando hace el amor con uno y sabe que los está mirando el otro, lo hace diferente.

En A Roma, con amor (2012):

- Tengo un coeficiente de inteligencia de 150 a 160.

- Estás calculando en dólares. En euros es menos.

Fuera de la pantalla

En sus escritos, Woody Allen sigue en la misma línea. Éstas son algunas de sus frases, donde vuelve a jugar con la probabilidad, la lógica ¡y también la topología!:

"No entiendo cómo no hay más gente bisexual, si eso duplica tus posibilidades de ligar el fin de semana".

""La probabilidad de que alguien te esté observando es directamente proporcional a la estupidez de tu acción"

"Los estudios demuestran que la probabilidad de que los criminales reincidan se reduce drásticamente después de la ejecución".

"Deseoso de captar su atención, me había propuesto levantar en dos tiempos una barra equivalente a dos Steinways, cuando de pronto mi columna vertebral adoptó la forma de una banda de Moebius y buena parte de mi cartílago se separó audiblemente" (Pura Anarquía 2007).

Tras la cámara o con la pluma: "El mensaje del autor es conocerse a sí mismo, dejar de engañarse a sí mismo, aceptar sus limitaciones y seguir adelante" (Desmontando a Harry 1997). Actitud que hace que el individuo se desprenda de la pesada losa de la culpa permanente, pues "Hasta un reloj parado acierta dos veces al día" (Todo lo demás 2003). Una aceptación que no lleva al pesimismo, sino a la ternura desde la lucidez: "No todo el mundo se corrompe. Basta tener un poco de fe en las personas" (Manhattan 1979).

Terminamos con el enlace a un genial artículo publicado por Woody Allen en The New Yorker el 26-08-2007, bajo el título Tirar demasiado de la cuerda, dedicado por completo a la Ciencia (incluido en el libro Pura Anarquía. MaxiTusquets Editores. Barcelona 2008).

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[1] En su artículo "Un paseo matemático por la Literatura" (Revista Sigma nº 32. Septiembre 2008), la profesora Marta Macho Stadler ofrece la siguiente traducción de un diálogo en la obra de teatro Mario del francés Marcel Pagnol (1895 - 1974). Veréis que tiene bastantes coincidencias con la escena del reparto en Granujas de medio pelo:

- César: Pones primero un tercio de curaçao. Pero ten cuidado: un tercio pequeñito. Bueno. Ahora, un tercio de limón. Un poco más grande. Bueno. Ahora un buen tercio de Amer Picon. Mira el color. Fíjate qué bonito es. Y al final, un gran tercio de agua. Ya está.

- Mario: Y eso hace cuatro tercios.

- César: Exactamente. Espero que esta vez hayas comprendido (...).

- Mario: En un vaso no hay más que tres tercios.

- César: Pero imbécil, ¡eso depende del tamaño de los tercios!

En 1931 fue llevada a la pantalla por Alexander Korda. Podéis ver la escena en francés, subtitulada en inglés, en el siguiente enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=Af3CCI2rUnQ

 

  

  

       

 

 

 

 

 

(C) José María Sorando Muzás

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