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Matemáticas y Cine

 

 

LOS CRÍMENES DE OXFORD

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Ficha técnica.- Título: Los crímenes de Oxford - The Oxford Murders. Director: Alex de la Iglesia. Guión: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarria (Novela: Guillermo Martínez [1]). Producción: Tornasol Films /Estudios Picasso /Oxford Crimes /La Fabrique de Films. España - Francia - Reino Unido 2007. Actores: Elijah Wood (Martin), John Hurt (Seldom), Leonor Waitling (Lorna), Julie Cox. Estreno en España: 28 de enero de 2008.

 

Argumento.- Martin, estudiante norteamericano, llega a la Universidad de Oxford con el propósito de que Seldom, prestigioso profesor de Lógica, dirija su tesis doctoral. Su relación comienza con un enfrentamiento ideológico. Después, ambos descubren el asesinato de la anciana Mrs. Eagleton. La sospecha de que puede ser el primero de una serie de crímenes les lleva a indagar juntos sobre las pautas del asesino, sus motivaciones y la manera posible de cortar la serie. Ello dará ocasión para que alumno y profesor sigan contrastando sus ideas filosóficas y científicas. Sumido en esta trama intelectual, dos personajes femeninos enfrentan a Martin con el mundo de los sentimientos y debe tomar decisiones. 

Comentario.- Los crímenes de Oxford es más que una película de asesinatos (como tal, sería simplemente discreta); es sobre todo la escenificación de una batalla de ideas, entre el idealismo neopitagórico de Martin y el escepticismo de Seldom. El mundo y sus acontecimientos, ¿tienen un sentido en si mismos?; ¿o sólo tienen sentido en nuestra mente, a posteriori, por nuestra voluntad de ordenarlos y darles una finalidad?

Seldom nos recuerda que cualquier serie de números (a, b, c…) puede ser continuada con cualquier otro número que elijamos (d), existiendo en cada caso un criterio lógico que los relaciona (un polinomio interpolador P(x) tal que P(1) = a, P(2) = b, P(3) = c, P(4) = d). Por ejemplo: la serie 2, 4, 6, 8… sería continuada por casi todo el mundo con 10, siguiendo el criterio de los números pares, pero también podría ser continuada, por ejemplo, con 543; en tal caso el criterio sería otro evidentemente más complejo, pero no “más verdadero”. Entonces, si “todo es cierto”, ¿qué significado tiene querer conocer la verdad?

El profesor opina que sólo existe la verdad lógica, basada en el correcto uso de las reglas de inferencia. Conforme nos alejamos del abstracto mundo de la Lógica Matemática y nos acercamos al mundo físico y cotidiano, desaparecen las certezas absolutas; todo queda sumido en la ambigüedad y el caos. Y concluye: “La Filosofía ha muerto. De lo que no se puede hablar es mejor callar”.

Martin piensa que hay un orden que preside la naturaleza. Llega a decir “Creo en el número pi” y hace referencias a la razón áurea y la Sucesión de Fibonacci. Seldom, más potente en su argumentación, le replica: “¿Hay armonía y belleza en el crecimiento desordenado de un cáncer? [2] Esas ideas son sólo miedo. Es triste, pero es lo que hay”.

 

En esa contienda de ideas, cada uno interpreta desde su posición los hechos de la trama policíaca y lo hacen con referencias a grandes hitos de la Ciencia. Pero no se trata de simples citas cultas, sino que aportan claves para el análisis de los crímenes y su contexto. De modo que quedan integrados en el guión, no son verborrea gratuita. Su conocimiento previo facilita la comprensión del film, qué duda cabe; pero no es un requisito necesario, pues son explicados de forma suficiente, asequible aunque no trivial.

Las críticas en prensa que tildan a esta película de incomprensible o muy difícil de seguir, parecen revelar dificultades personales o carencias culturales de algunos críticos; porque, sonroja recordarlo, la Ciencia también es Cultura. Hay otras críticas severas en foros de cinéfilos, que reprochan a Los crímenes de Oxford su clasicismo y falta de originalidad, añorando el desfile de "frikis" de anteriores películas de Alex de la Iglesia. Pronto recuerdan su reverenciada Pi. Fé en el caos, como ejemplo de lo que debe ser una película con Matemáticas; suponen que Matemáticas en el cine debe ser sinónimo de demencia y hermetismo. Unos y otros, en mi opinión, no hacen justicia a una película de excelente factura que logra traer al gran público cuestiones de Filosofía de la Ciencia (que en realidad son claves para interpretar la vida); un empeño bastante complejo, logrado con solvencia.

Discurso cinematográfico

Como thriller, es un film peculiar: la acción está más en los diálogos que en los sucesos. Aunque se mantenga la incertidumbre hasta el final, cualquier atento espectador descubre pronto quién asesinó a la primera víctima. Pero, ¿cuál ha sido el verdadero desencadenante de las muertes siguientes?: ¿el orgullo intelectual?, ¿la ayuda a una amiga?, ¿el amor de un padre desesperado?, ¿la voluntad de encontrar una lógica a los acontecimientos? Todo ello es cierto, la verdad no es única. El escepticismo de Seldom se impone. Ese cinismo marca en lo profundo la continuidad con la obra anterior de Alex de la Iglesia, aunque en lo formal se trate de una película de corte clásico, aparentemente alejada de El Día de la Bestia, etc.

Ese clasicismo rinde homenaje indisimulado al maestro Hitchcock, en cuya obra también hay presencia matemática (persecución por los tejados, plano cenital en la escalera de caracol, etc).

Mi escena favorita es el plano-secuencia de dos minutos que precede al hallazgo del primer asesinato, en el que el azar hace cruzarse a todos los personajes sin que se lleguen a encontrar, seguidos por la cámara en una sucesión de travellings.

Presencia de las Matemáticas

Veamos los principales elementos matemáticos presentes en Los crímenes de Oxford:

- El problema del descifrado de la clave cambiante de la máquina Enigma utilizada por los nazis en sus transmisiones durante la II Guerra Mundial. Fue resuelto por un equipo de matemáticos encabezado por Alan Türing. La anciana Mrs. Eagleton lo recuerda en primera persona. Recordemos una película reciente sobre esta historia: Enigma (2001).

- El Tractatus Logico - Phillosophicus de Ludwig Wittgenstein, magna obra para la fundamentación de la verdad lógico matemática, es la cita de arranque en la conferencia de Seldom en que apoya su tesis.

- Se citan de pasada: dimensiones fractales, ecuaciones, series lógicas, etc.

- Se usan escenarios geométricos: escalera en hélice y mosaico bajo ella, en la persecución durante el concierto.

- Se citan tres series famosas: la de Fibonacci, la de imágenes especulares de las primeras cifras y la simbólica-pitagórica.

- El Teorema de Gödel es citado a propósito del abismo entre lo verdadero y lo demostrable ("Cualquier enunciado puede ser válido").

- El Principio de Indeterminación de Heisemberg: se supone que la publicación en prensa de la pauta del asesino le llevará a modificarla (el hecho de la observación influye en el comportamiento del objeto observado.

- El Efecto Mariposa (Edward N. Lorenz) da en la escena final la clave última para la interpretación de los hechos.

- Mención especial merece el Teorema de Fermat y su demostración pública por Andrew Wiles en 1993 en la Universidad de Cambridge. Se recrea ese momento histórico de las Matemáticas, algo inédito en el cine, pero se cambian los nombres: Bormat en lugar de Fermat y Wilkins en vez Wiles. Tuve ocasión de preguntar personalmente sobre este asunto  al director en el coloquio que mantuvo en Zaragoza cuando vino a presentar su obra. La razón de estos cambios de nombres es ésta: los asesores legales de la productora aconsejaron pedir permiso a Andrew Wiles para que saliera en pantalla un actor que le represente, y Wiles no dio ese permiso. Precisamente la acción se sitúa en 1993  para respetar la cronología de aquella demostración, lo cual según confesaba el director había supuesto complicaciones de ambientación. Pero aunque los nombres se hayan cambiado, el contenido de la pizarra que se ve en pantalla  es réplica exacta de la que escribiera Wiles durante su histórica conferencia. También son correctas las referencias que hace sobre el tema el despechado personaje de Podorov: la correspondencia entre clases modulares y curvas elípticas, los resultados previos de Taniyama y la existencia de un error en la demostración primera de Wiles (lo resolvería tras dos años de arduo trabajo, acuciado por el impacto mundial de su primera comparecencia, dejando resuelto el problema definitivamente en 1995).

- Los matemáticos que aparecen en la película son de varios tipos que recorren todos los tópicos ya vistos antes: Seldom, la autoridad académica, es duro con su oponente en el debate, resabiado y descreído. Martin, el estudiante al  que su confianza en la Ciencia ha llevado desde Kansas a Oxford, representa por contra la opción vitalista ("Prefiero meter la pata para ser feliz que no hacer nada"); alcanza un éxito poco creíble con las mujeres y por dos veces debe elegir entre la chica o su inquietud intelectual, dando una de cal y otra de arena. Y no faltan los "matemáticos locos": el resentido Podorov, al que Seldom ha hurtado la gloria académica, y el científico autolobotomizado (¡Argh!). Y la obsesión matemática, que lleva a Martin a escribir fórmulas de trayectorias sobre las paredes de la pista de paddle (¡anda ya!).

Por último, como profesor de Matemáticas que busca en el cine escenas aprovechables para la clase, debo decir que paradójicamente, aunque las Matemáticas estén presentes en toda la película, no hay ninguna escena que, fuera del contexto del film, considere útil para el aula.

[1] Esta novela obtuvo el premio Planeta Argentina 2003, bajo el título original de Crímenes imperceptibles.

[2] Las investigaciones de Antonio Bru apuntan a que el crecimiento tumoral no es desordenado, sino que sigue una pauta fractal.

 

 

 

 

   

 

(C) José María Sorando Muzás

jmsorando@ono.com